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Edificios con etiqueta BIO

Juan Antonio Gil Suárez · 04-05-08

Nuevos edificios menos contaminantes es lo que ahora se exige al promotor. Un cambio de filosofía que se inició el 2007 con las novedades en el Código Técnico de Edificación (CTE) y que sus efectos se empiezan a notar hoy.

A la sociedad actual el ‘cambio climático’ ya no es un cuento que una serie de científicos ‘verdes’ se inventaron para asustar a la boyante economía mundial. Si bien se forzó la celebración de la cumbre de Kioto, donde asistieron los máximos representantes políticos mundiales, las naciones más poderosas, EE.UU, China y Rusia, no la llegaron a tomar en serio y no firmaron ningún compromiso, llegando únicamente a acuerdos en la compra-venta de derechos de emisión de CO2. Hoy, la amenaza son los Gases de Efecto Invernadero (GEI), que han saltado las previsiones que la segunda cumbre mundial climática ,Bali 2007, estableció para le periodo 2008 – 2012. Y uno de los principales sectores que puede aportar la sostenibilidad medioambiental es el urbanismo.

Si los noventa fueron una década prodigiosa en el crecimiento urbanístico, en términos de desarrollo sostenible fue tremendamente deficiente, y el nuevo cambio de filosofía, que supondrá para el constructor un incremento de costes, va a coincidir con la aplicación de la reformada Ley del Suelo y con el sector inmobiliario en una crisis ya confirmada, cuyos efectos son evidentes en el radical descenso de ventas en el primer trimestre de 2008, más de un 25%.

El camino ahora está bien marcado en la Hoja de Ruta de Bali que busca una ralentización en las emisiones nocivas, y los organismos españoles han recogido el reto definiendo la Estrategia de Cambio Climático y Energía Limpia, Horizonte 2007-2012-2020, aprobado en el Consejo Nacional del Clima y el Plan de Medidas Urgentes. Y sus principales herramientas son: el Plan de Energías Renovables, el Plan Nacional de Reducción de Emisiones, los dos Planes Nacionales de Asignaciones (PNA) y la Código Técnico de Edificación (CTE).

CTE que se reformó en la legislatura anterior -entró en vigor el 29 de marzo de 2007- para que los edificios que se construyen o se rehabiliten incluyan de manera obligatoria fuentes de energía renovables para la obtención de agua caliente y electricidad. La normativa se adapta a la estrategia de sostenibilidad económica, energética y medioambiental, y establece las exigencias básicas de calidad, seguridad y habitabilidad de los edificios destinados a viviendas como a cualquier otro uso, tanto nuevos como rehabilitados.

El objetivo es lograr edificios más seguros y eficientes, al tiempo que se reduce el consumo de energía y el de las emisiones nocivas. Según las estimaciones del Observatorio de la Sostenibilidad en España, la aplicación del CTE podrá reducir en un 50% las emisiones de CO2 de las viviendas y reducir el gasto energético en un 30 o 40%.

Biocostrucción

Y el mundo empresarial ha empezado a tomar el pulso con el Consejo Construcción Verde España (Spain Green Building Council), la primera asociación nacional sin animo de lucro de empresas líderes a lo ancho de la industria del medio construido, creada en 1998, que trabajan juntas para promover que nuestras ciudades y edificios sean; medioambientalmente responsables, rentables y saludables para las personas que viven o trabajan en ellos.

De hecho el Consejo valora que la construcción es responsable del:

  • 36% del uso total de la energía
  • 65% del consumo de electricidad
  • 30% de las emisiones de Gases Efecto Invernadero
  • 30% del uso de materias primas
  • 30% de los residuos que van a vertedero
  • 12% del uso del agua potable

Cifras lo significativamente representativas como para que los técnicos del sector inmobiliario inicien un camino para crear fórmulas donde la construcción y la sostenibilidad vayan en una misma dirección, desterrando la época donde eran antagonistas. Y el principal aval que la bioconstrucción ofrece la ecoeficiencia: confort, salud para las personas que habitan los edificios y rentabilidad.

Y esto supone un cambio radical que se inicia desde el inicio del proyecto, puesto que tomar estas medidas una vez ya aprobado el proyecto tiene unos costes considerables, cuando se busca que los edificios sean rentables tanto medioambientalmente como económicamente. En la actualidad se estima que el incremento de aplicar estas medidas desde el inicio del proyecto es del 2% en España, pero que a medida que se desarrolle plenamente podemos aspirar al 0% de sobrecoste que Estados Unidos ha conseguido.

El Código establece límites a la demanda de energía en función de las características de cada edificio para favorecer el ahorro, sin que disminuya el bienestar, impulsa el rendimiento de las instalaciones térmicas y de iluminación e impone unos porcentajes de energías limpias. Así, una parte del agua caliente de los edificios debe provenir de energía solar directa y un porcentaje de la energía eléctrica que necesita se debe obtener por paneles solares.

La ley establece 12 zonas climáticas en España y un porcentaje de energías limpias de cumplimiento obligatorio para cada una de ellas. Por poner un ejemplo, el 70% del agua caliente consumida en los edificios nuevos de Madrid tendrá que ser de origen solar, mientras que en el norte de la península sólo será necesario alcanzar el 30%. Lo mismo ocurre con la energía eléctrica producida por paneles solares, y cada zona climática tendrá que obtener un determinado porcentaje de kilovatios de la luz del sol.

Esto supone una adecuada elección de materiales que se están desarrollando en la actualidad, lo que exige al constructor un cambio en sus desarrollos y procedimientos de trabajo, con una serie de exigencias que debe conocer y aplicar adecuadamente.

La etiqueta BIO

¿Pero cómo evaluar si un edificio es biocostruído? El riesgo que se corre es análogo a los productos ‘ligth’, al final, para atraer al consumidor, todo producto utilizaba la etiqueta ‘light’ sin saber muy bien a qué se debía: a una ausencia total de azúcares, a un rebaje de su cantidad, a la utilización de otros componentes edulcorantes, ....

Es un problema que a nivel europeo se está dando, y si bien el primer intento lo ha dado organismos como el World Green Buildindg Council (que es España tiene como referencia al Consejo Construcción Verde, anteriormente mencionada) creando como instrumento de control la normativo LEED: Sistema de Clasificación de Edificios Sostenibles LEED® (Líder en Eficiencia Energética y Diseño sostenible) internacional voluntario, basado en el consenso y en criterios de mercado para desarrollar edificios sostenibles de alta eficiencia, y que contempla las siguientes categorías:

Y que contempla en su valoración desde la adecuada selección de la parcela; la eficiencia en el uso del agua, tanto del que se consume en el edificio como en el jardín y el tratamiento eficiente de la residual; la utilización de sistemas energéticos eficientes; la gestión de materiales para su reutilización cuando el edificio muera; la calidad ambiental interior; e incluso los procesos de innovación y diseño.

Un sistema de valoración complejo que presenta múltiples interpretaciones, como la que ofrece Green Building Challenge, que asociado al Colegio Superior de Arquitectura, ha creado el software GBC Tool para la valoración ecoeficiente y que cada tres años se reúnen internacionalmente para presentar sus avances, este año toca en Melbourne (SB’08) después del verano.

En España, dentro de la CTE se contempla la creación de la Etiqueta de Eficiencia Energética, que pretende simplificar al máximo la clasificación de un edificio y asimilarlo a cómo se hace con los electrodomésticos. De tal forma que un edificio se evaluará en función a su comportamiento ecológico y establecer una clasificación en letras, con la categoría A para los más respetuosos hasta la categoría E, en el caso de edificios que más energía consumen y peores en ecoeficiencia.

Y un ejemplo de este cambio lo mostró Acciona Inmobiliaria en la reciente SIMA’08 con el Edificio Bambú, situado en el corazón de Madrid (Chamartín) y en el que ha aplicado todos los criterios de sostenibilidad que utiliza en otras promociones como: mecanismos que permitan la eficiencia energética de la vivienda a través de la instalación de paneles solares para la captación de energía para calentar agua sanitaria; ventilación cruzada, materiales y aislamientos de calidad y carpinterías especiales con rotura de puente térmico que posibiliten un mayor aislamiento térmico; vidrio de control lumínico, energético y factor solar y detectores de presencia y temporizadores en zonas comunes.

La vivienda ecoeficiente está ganando terreno a la vivienda domótica, y si en el cambio de milenio las empresas bandera de la construcción buscaban el futuro tecnológico de la construcción residencial en los adelantos en el campo de la domótica, hoy los edificios más atractivos son los que anuncian mejores sistemas de ahorro energético

 

 

 

 

 

 
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